El historial financiero de una persona ya no debe entenderse como información encerrada exclusivamente dentro de una entidad. Con la expedición del Decreto 368 de 2026, Colombia avanza hacia un sistema obligatorio de finanzas abiertas que cambia la forma en que los datos financieros pueden compartirse entre entidades, terceros receptores y usuarios.
Esta regulación, analizada por Rodrigo Pinilla, asociado en Derecho Financiero de Posse Herrera Ruiz, en una nueva #VideocolumnaPHR, introduce un cambio relevante para bancos, fintechs, entidades vigiladas, terceros no vigilados y consumidores financieros. Su objetivo es permitir que la información circule de forma segura, autorizada y estandarizada, para fomentar la competencia, innovación e inclusión financiera.
El nuevo modelo no solo representa un reto tecnológico. También exige revisar políticas de protección de datos, formatos de autorización, modelos de vinculación, protocolos internos, gestión de riesgos y cumplimiento regulatorio. Para las empresas del ecosistema financiero, anticiparse será clave para operar con seguridad jurídica y confianza del consumidor.
El Decreto 368 de 2026 introduce el sistema obligatorio de finanzas abiertas en Colombia
El Gobierno expidió el Decreto 368 de 2026 para instaurar el sistema de finanzas abiertas obligatorias en Colombia. Esta disposición define cómo las instituciones podrán compartir datos de usuarios con terceros receptores, bajo reglas orientadas a proteger la información personal y promover una mayor competencia en el mercado financiero.
La transición al modelo de finanzas abiertas es un cambio relevante para el país. Permitirá compartir información sobre productos adquiridos, historial de vinculación del usuario y características de ofertas disponibles. En términos prácticos, esta portabilidad de datos puede dar a los ciudadanos más capacidad para comparar tasas, costos, beneficios y condiciones frente a distintas alternativas del mercado.
Esto implica una reconfiguración del poder dentro de la industria financiera. La información del usuario deja de ser un activo controlado únicamente por la entidad que la custodia y empieza a convertirse en una herramienta que el propio titular puede autorizar para obtener mejores servicios, productos personalizados o nuevas opciones de financiamiento.
Para las entidades financieras, el cambio exige pasar de un modelo cerrado de información a un ecosistema interoperable, donde la competencia ya no dependerá solo de la infraestructura tradicional, sino de la capacidad de ofrecer soluciones más útiles, transparentes y centradas en el usuario.
Las API y la interoperabilidad serán esenciales para compartir datos financieros de forma segura
Para mantener la confianza de los consumidores, el intercambio de datos exigirá infraestructuras apoyadas en Interfaces de Programación de Aplicaciones, conocidas como API. Estas funcionan como puentes de comunicación entre sistemas y permiten que distintas plataformas dialoguen de forma segura, automatizada y estandarizada.
La interoperabilidad será uno de los pilares tecnológicos del sistema. Sin estándares claros, el intercambio de información puede volverse fragmentado, inseguro o difícil de supervisar. Por eso, la implementación no depende únicamente de la voluntad comercial de bancos, fintechs o terceros receptores, sino de la creación de reglas técnicas que permitan operar con consistencia.
Rodrigo Pinilla explica el alcance del sistema de manera sencilla: “Este sistema, en pocas palabras, regula la manera en que los proveedores podrán entregar datos personales de clientes a terceros receptores, que podrán ser entidades no vigiladas”.
Esta frase resume uno de los puntos más sensibles del nuevo marco. La información financiera podrá circular hacia actores que no necesariamente hacen parte del sistema financiero vigilado de la misma forma que un banco tradicional. Por ello, los controles de autorización, autenticación, tratamiento de datos, seguridad de la información y trazabilidad serán determinantes para evitar usos indebidos o pérdida de confianza.
Bancos, entidades financieras y fintechs deben preparar políticas claras de datos y autorización
La apertura obligatoria de datos impone desafíos técnicos y legales profundos. Las entidades bancarias tradicionales deberán adaptarse a un entorno donde compartir información dejará de ser una excepción y se convertirá en parte del funcionamiento del mercado. Esto incluye inscribirse en los directorios correspondientes, desarrollar capacidades tecnológicas y diseñar políticas claras de vinculación.
Para las fintechs, el reto también es significativo. Si desean participar como terceros receptores de datos, deberán fortalecer sus manuales de tratamiento de información, revisar sus políticas de privacidad, diseñar formatos de autorización comprensibles y construir mecanismos que generen confianza en el usuario al momento de entregar datos financieros sensibles.
La autorización del titular será un componente crítico. No basta con obtener un consentimiento genérico o difícil de entender. Las empresas deben explicar qué datos se compartirán, con quién, para qué finalidad, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones podrá modificarse o revocarse esa autorización.
Desde la perspectiva empresarial, este punto debe abordarse como una prioridad de cumplimiento. Un error en protección de datos, seguridad de la información o transparencia frente al usuario puede derivar en riesgos regulatorios, reputacionales y contractuales. Por eso, el acompañamiento de una firma de abogados con experiencia en regulación financiera, derecho privado en Bogotá y protección de datos puede ayudar a estructurar procesos más sólidos desde el inicio.
La Superintendencia Financiera tendrá un rol clave en la implementación de las finanzas abiertas
La viabilidad del sistema de finanzas abiertas dependerá en buena parte del desarrollo regulatorio y técnico que adelante la Superintendencia Financiera de Colombia. El borrador analizado destaca que la entidad tiene una agenda exigente para detallar el cronograma de estandarización técnica, habilitar el directorio de participantes y diseñar indicadores que permitan medir el nivel real de adopción de este modelo en el país.
Esto significa que los próximos meses serán decisivos. Las entidades financieras, fintechs, proveedores tecnológicos y terceros interesados deberán seguir de cerca las instrucciones de la autoridad para ajustar sus sistemas, contratos, políticas internas y protocolos de cumplimiento.
La implementación gradual también abre una oportunidad. Las empresas que se preparen con anticipación podrán identificar brechas, priorizar inversiones tecnológicas, revisar riesgos legales y diseñar una estrategia competitiva antes de que el mercado alcance una fase de adopción más amplia.
El Decreto 368 marca una reconfiguración del poder en la industria nacional. Al devolver a las personas mayor control sobre su huella financiera, se abre la puerta a un mercado más dinámico, con productos personalizados, mayor competencia y posibles avances en inclusión económica.
Las empresas del ecosistema financiero deben prepararse legalmente para operar bajo el modelo de finanzas abiertas
Las finanzas abiertas pueden transformar la relación entre consumidores, bancos, fintechs y terceros receptores de datos. Pero su éxito no dependerá únicamente de la tecnología. Dependerá de la capacidad de las organizaciones para implementar modelos seguros, transparentes y jurídicamente sostenibles.
Los próximos meses serán el verdadero termómetro del mercado para evaluar si esta evolución regulatoria logra convertirse en mayor inclusión económica, mejores productos financieros y más competencia. Para lograrlo, las empresas deberán revisar sus políticas de datos, contratos, protocolos de autorización, arquitectura tecnológica, gestión de riesgos y cumplimiento frente a la Superintendencia Financiera.
Si su entidad financiera, fintech o compañía tecnológica necesita prepararse para el sistema de finanzas abiertas en Colombia, contacte al equipo de Derecho Financiero y Mercado de Capitales de Posse Herrera Ruiz. Una revisión legal oportuna puede ayudarle a anticipar obligaciones, reducir riesgos regulatorios y diseñar una estrategia de implementación más segura.
Preguntas frecuentes sobre finanzas abiertas en Colombia
¿Qué son las finanzas abiertas en Colombia?
Las finanzas abiertas son un sistema que permite compartir datos financieros de los usuarios con terceros autorizados, bajo condiciones de seguridad, consentimiento y regulación. Su objetivo es facilitar la portabilidad de información, promover competencia, impulsar la innovación y permitir que los usuarios accedan a productos financieros más personalizados.
¿Qué cambia para bancos y fintechs con el Decreto 368 de 2026?
El Decreto 368 de 2026 obliga a los participantes del sistema a prepararse para un intercambio de datos más estructurado, seguro y estandarizado. Bancos, entidades financieras y fintechs deberán revisar sus sistemas tecnológicos, políticas de tratamiento de datos, formatos de autorización, procesos de vinculación y controles de cumplimiento.
¿Por qué las empresas deben revisar sus políticas de datos antes de implementar finanzas abiertas?
Las empresas deben revisar sus políticas de datos porque el sistema implica compartir información financiera sensible con terceros. Esto exige autorizaciones claras, finalidades definidas, mecanismos de autenticación, seguridad de la información y trazabilidad. Una implementación deficiente puede generar riesgos regulatorios, pérdida de confianza del usuario y posibles contingencias legales.